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Harry Potter Y la llama verde
por:Alfredo Duarte
INTRODUCCION

Morir.

Era el único y más íntimo deseo de ese espíritu maltrecho , abandonado a su suerte sin nadie en quien confiar. Azkaban o la perdición más absoluta no parecían presentar diferencia alguna , no tenía nada que perder.

Movido por sus piernas pesadas - bastante rígidas por el frío - , duró poco. Se dejó caer ruidosamente , lívido , cerca de unos botes de basura en un callejón mugriento , camuflajeado por la penumbra.

Sus ojos , aunque ya no derramaban aquel torrente de lágrimas de otrora , seguían rojos y tristones , como si ya no pudiesen regresar. Como si se fuese a quedar el resto de su vida encarcelado en ese recuerdo palpitante. Tarde o temprano amanecería , y sería otro día peor que el anterior. Las miradas aterradas de los muggles sólo lo deprimían más y mas empujándolo hacia el abismo al que tanto temía.

- No... no puede... no...

El aturdimiento lo hacía hablar sólo , a veces , en un volumen casi alarmante.

¿Cómo había llegado hasta allí? Cincuenta y dos años habían pasado , y el secreto parecía haberse enterrado definitivamente con una lápida de olvido absoluto. Si hubiese sabido con quién se estaba metiendo... alguien con quien ni siquiera un Avada Kedavra haría el efecto esperado.

Su mente se rehusaba a razonar , pero tampoco deseaba dormir. Sus llagas parecían crear vida propia , fruto de su espectacular escape , que no sabía el si de verdad mejoró su vida.

Su alma llena de culpa se sentía fría e intimidada por murmullos y pequeños ruidos (imaginarios) , que parecían provenir exactamente de su memoria más aterradora: el horror de los dementores en Azkaban. Porque , gracias a su sensibilidad , él se sintió allí lo suficientemente culpable como para tener su alma exterminada en menos de 15 minutos. Y no encontró más salida que un objetivo muy (demasiado) improbable: la fuga , que se dio al final.

El hecho raíz de todo parecía no dejarlo en paz. Cerró los ojos , y recordó con la mayor claridad con que es posible recordar un hecho que se dio hace 52 años , aquella noche en que no se sintió dueño de sus actos. Sus pasos lentos , sigilosos... abrió la puerta y en la sala iluminada...

¡Bram!

Un ruido cómo el que hace un gran jarro de porcelana al romperse , seguido de algo que parecía una explosión diminuta y ahogada , fue lo que lo sacó de sus pensamientos. Venía de muy cerca , por lo que se puso de pie torpemente... no tenía la más mínima intención de seguir tirado como trapo. Así no quería terminar su vida.

Tan sigilosamente como se lo permitía su fisionomía , caminó hacia la ventana que se veía tenuemente iluminada cerca de él. Su vista vacilaba por instantes. Escuchó un murmullo donde con gran sorpresa distinguió términos muy conocidos para él. Con un empeño inusual , apoyó su oído contra la pared en vez de asomarse por la ventana , y concentrándose lo más que podía , oyó una voz grave y formal:

-- Martha , no me digas que esos muggles...

--Tranquilo , no le ha pasado nada. Se apeligró , es cierto , pero aquí está... -contestó una voz femenina y con tono afable.

--Uf , menos mal. Pero por las dudas , ya sabes.

--Si , Manuel... me lo dijiste mil veces. No te pongas así.

¿”Muggles”? Esa gente debía ser una pareja de magos... Si , ahora que era buscado , aparecían de todos lados... parecía que lo perseguían , su suerte realmente no estaba en su mejor época. Sin saber cómo reaccionar , recostóse lentamente por la pared , y , respirando hondo , como si le costase un poco pensar , se indagó: ¿Qué hacia una pareja de magos viviendo en un edificio muggle , y hablando de asuntos sigilosos de manera tan descarada? ¿Quiénes eran? Sin duda no era el más típico de los hábitats de magos entre muggles esa movimentada y famosa calle. Tan concentrado en esas interrogantes estaba que no se dio cuenta de un murmullo , que a pesar de que al principio era insignificante , se engrandeció hasta aturdir sus oídos. Se volteó decidido a mirar de frente la ventana... no había nadie más. Los magos que se encontraban parecían haber salido , dejando alguna poción en ebullición (o al menos así el dedujo , por las características del barullo).

La sala que estaba observando hubiese pasmado a cualquier persona “normal” que hubiese pasado por aquellos lares. Pero él ya había visto habitaciones parecidas: Era un laboratorio mágico. La habitación tenía el techo tan alto que apenas se alcanzaba a ver... es que si no fuese asi , no hubiesen cabido los estantes de descomunales alturas que contenían centenas y centenas de pociones. Entre tubos transparentes de formas curiosas , circulaban sustancias que parecían poseer vida propia , correteando por caminos que se asemejaban a pistas de carreras de juguete. En una mesa vieja y roñosa , se amontonaban desordenadamente variedad de libros con nombres que iban desde 1001 Pociones para lo cotidiano hasta Enfrascar la vida y la muerte. Y en el borde , a punto de caer , una jaula con un hermoso animal que reconoció como un Kneazle. La criatura lo miró y al percibir su estado decrépito , alzó las orejas en señal de sorpresa.

Cuando posó su mirada nuevamente entre los incontables frascos , uno en especial le hizo fijar la vista. Verdosa y viscosa , la sustancia del frasco de tapa roja que tenía una etiqueta que decía “Poción Ceralis” hizo que sus ojos se iluminasen.

--Esa poción... me va a curar...

Todavía tenía memoria suficiente para recordar el uso de esa eficiente poción. Debía ser suficiente para sus putrefactas llagas. Pero... ¿Y si llegaban los magos? ¿Y si lo reconocían? Pase lo que pase... valdría la pena , pues en ese estado penoso , y sin tratarse , no duraría mucho tiempo vivo en la neblinosa calle.

Decidido a arriesgarse sin importarse de lo que pudiese sucederle, casi tiró abajo la puerta del laboratorio para meterse velozmente , tanto que al volver a mirar , olvidó donde se encontraba la poción salvadora. Su obsesión aumentaba de grado , mientras repetía:

--Esa poción... me va a curar...

Se encontraba ahora ante un enmarañado espectacular de frascos y rotulitos , desde diminutas probetas hasta enormes botellas que resistían al cálculo , desde vasitos enmohecidos hasta un gigantesco tambor naranja que contenía un líquido que parecía reír sin parar.

--Esa poción... me va a curar...

Torpemente , caminó hacia uno de los estantes de más de 7 metros de altura. Sin duda , las personas que desearan conseguir cosas de arriba debían utilizar escobas. A pesar de su porte , aún él era incapaz de alcanzarlas. Echó un vistazo rápido , hasta que distinguió a un frasco con un líquido verde similar al que lo había impulsado a entrar. Claro , no era el mismo , pero su mente no estaba en condiciones de razonar y tratar de encontrar al frasco entre una avalancha de ellos , todos parecidos. Imprudente y desesperadamente , se trepó al estante sin advertir que una escoba estaba a escasos metros de él. El estante aparentaba ser más fuerte , pero se balanceó violentamente con su peso. No se inmutó con el alarmante movimiento... y se acercaba rápidamente a su objetivo. Cada vez que sus piernas se posaban con zancadas enormes , parecía que la estructura iba a ceder por el tremendo peso.

--Esa poción... me va a curar...

Ya casi llegaba... lo tenía...

--LO TENGO!

No. Lo que tenía era una pequeña botella naranja que contenía una sustancia que aparentaba poseer un rostro. Un rostro que no parecía nada complacido... Lanzó una mirada de terror mientras la sustancia viscosa y helada se apoderaba de él. Sintió unos pinchazos terribles en la cara , como si le hubiesen quemado... y perdió el equilibrio.

BRAM!!!

Cualquiera que se encontrara en los alrededores , al escuchar el estruendo , hubiese jurado que se trataba de una explosión. El cuerpo enorme al caer sobre el suelo desencadenó una serie de estrépitos fantástica: Desde el chillido agudo del misterioso kneazle hasta el resquebrajar estremecedor de cada uno de los frascos que estaba en el estante. Era tanto el peso de su cuerpo que dejó abollado el frágil parquet , mientras el extraño líquido parecía regocijarse y se deslizaba libremente como una serpiente sobre el suelo. Cuando el mago dueño del laboratorio apareció aterrado , lo único que pudo ver era como la sustancia oscura se arrastraba y se apoderaba también de él.

Capítulo 1
Lo inevitable

Harry Potter se desperezaba y enfrentaba un nuevo día en Privet Drive. Un día diferente en absoluto de los que vivirían otros adolescentes de su edad... cosa a la que se había acostumbrado desde que , a los 11 años , había recibido aquella noticia de boca de su primer amigo: Rubeus Hagrid.

Con las gafas ya puestas , se resistía a levantarse de la cama , como aprovechando algo único... como dándose el gusto de , despues de tantas veces que Tía Petunia lo había despertado bruscamente , quedarse en la cama hasta la hora que le parezca.

Una fugaz mirada le hizo advertir que recién eran las 8 de la mañana. Sin embargo , el clima de la casa era sepulcral , y Harry esbozó una sonrisa , pues sabía perfectamente el por qué. Su gran victoria ante el Innombrable , mas la cantidad de MHB que había recibido en el curso anterior le habían proveído de un premio de valor incalculable entre estudiantes , anhelado por todos y permitido a unos pocos: Poder usar la magia fuera de Hogwarts. Lo primero que hizo después de recibir esta grata noticia fue ir a la cabaña de Hagrid a preguntarle cómo había hecho aquel hechizo que le sacó una cola de cerdito a Dudley.

No podía creerlo... al fin era un mago adulto (o casi) , libre de realizar sus artimañas cuando se le antojase. Y , si talvez mucha gente no sabía lo que esto significaba , los Dursley si. Y trataban de permanecer el menor tiempo posible en casa para no convertirse en “Ratas de laboratorio” del malévolo Harry. Si por un lado eso lo entediaba (tanto tenía por hacer con ellos y no podía...), por el otro era libre de hacer lo que quería en una casa sólo para el... con la desventaja de que no podía salir , pues no debía dejar la casa sola.

Deseando con todo el alma cualquier compañero para jugar al Snap explosivo o Ajedrez mágico , ojeaba repetidas veces sus libros viejos , tratando de encontrar hechizos divertidos para aplicarlos a su principal víctima: Shark.

Shark era el perro de los Dursley , un bulldog que parecía poseer el mismo porte arrogante y ostentoso que sus dueños. Harry creía que Dudley se parecía más a Shark que a Tío Vernon , por el andar lento y cansino del perro , así como sus varios kilos de más. Era blanco y tenía contadas y grandes motas negras en la espalda , y respiración siempre agitada.

Su mayor entretenimiento era ver como se asustaba mientras se veía cambiar de blanco a azul , de azul a lila , de lila a rojo... o cuando en una de esas en que trataba de atrapar a su rabo , el rabo acababa persiguiéndolo a él. Como no podía ser diferente , fue un regalo de la Tía Marge , y ya en primer día casi le arranca la mano a Harry de un mordisco , lo que hizo que ella no dejara de alabarlo más ( “Viste , Dudders? Es inteligente , reconoce a los estorbos!” ).

De repente , un batir de alas lo sacó de sus pensamientos. Era su vieja y fiel lechuza Hedwig , que lo acompañaba desde su primer año en Hogwarts. Lentamente se acercó a él , y se posó sobre la cabecera de su cama. Harry se dejaba picotear cariñosamente por ella mientras trataba de desprender el sobre blanco inmaculado donde se distinguía la trabajada letra de Hermione , su amiga de Hogwarts.

O casi inmaculado... observando con atención mientras acariciaba a su lechuza , notó unas tenues manchas de un líquido que más bien se asemejaba a lágrimas. Cuando por fin consiguió sacarlo , respiró hondo (como intuyendo algo) y abrió el sobre como si le costara un montón.

Le sorprendió haber recibido de Hermione - que siempre era tan ordenada y prolija - una carta tan arrugada y maltrecha... algo debía estar pasando. Sintiendo un peso enorme sobre los hombros , la leyó:

Querido Harry: Creo que ya se veía venir. Como me parece que no tienes información sobre el entorno mágico y Ron no está en condiciones... me toca a mi darte esta noticia. Es...

En el primer vistazo , Harry no entendió nada de lo que venía escrito después , estaba tan empapado en lágrimas que resultaba difícil leerlo. Entrecerró los ojos para descifrarlo y... le dio un vuelco en el estomago. Fue como si todo el mundo se hubiese paralizado para él. Desesperado , leyó las líneas una y otra vez rogando haber leído mal. El pesar le inundó el alma y se desplomó en el colchón tan violentamente que le crujieron los huesos del cuello. Derramando lágrimas silenciosas (<>) , se quedó largo rato tragándose su furia encendida. De verdad , no había hecho todo lo posible para ayudarlo.

* * * * * *

Con hondo pesar , recién tuvo fuerzas para levantarse a eso de las 11 , cuando distinguió entre el sobre un recorte del diario El Profeta del cual no se había percatado antes. En la foto , se asomaban sonrientes el Ministro de la magia y un funcionario de cejas pobladas al que Harry no conocía. ¿Estaban felices con la muerte de un mago? ¿Alguien podría ser tan desalmado?. Con un desánimo horrible , la leyó en voz alta.

ENCUENTAN DE MANERA MISTERIOSA AL CRIMINAL MÁS BUSCADO DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Antes de morir , aún tuvo una víctima más. Y no podría ser más lamentable.

El semigigante Rubeus Hagrid , buscado por un triple homicidio cometido hace 52 años , fue encontrado sin vida en el laboratorio del afamado profesor Linus Trent , ubicado sobre un callejón muggle. Según el informe oficial , al parecer , había entrado allí con el intuito de robar algo para curar sus heridas , ya que el profesor es poseedor de pociones únicas de conocidos efectos. Sin embargo , Trent lo vio en el acto y se desató una sangrienta batalla en la que perecieron los dos.Resulta importante aclarar que al aplicar el Prior Incantato en la varita robada que poseía Hagrid , no apareció otro hechizo sino el Lumos , lo que genera dudas acerca de cómo habría matado al profesor , ya que se encontraba tieso y con todas las características de haber recibido un Avada Kedavra.

Hagrid el año pasado fue declarado culpable de asesinar a la Familia Ryddle en su propia casa , gracias a una astuta pero casual investigación del ministerio. Esto cierra un caso en cuyo torno aún giran innumerables dudas , y más aún con un final tan escabroso (...)

Harry ya no pudo leer el resto. Hagrid. Su primer amigo. La persona que le había abierto las puertas hacia un mundo mágico y sorprendente. Es que no podía ser. Hace tiempo que Harry se había hecho a la idea de que alguien tan fuerte no podía morir. Pero ahí estaba la prueba candente. Sus pensamientos retumbaban tanto que le dolía la cabeza:

¿Cómo pude haberlo abandonado de esa manera? Cuando sabía que jamás sería capaz de hacerlo , cuándo sabía que a pesar de todo , no podía.

Hagrid fue expulsado de Hogwarts por esconder a una criatura en un armario , que aunque era sanguinaria , jamás podría asesinar a alguien del colegio. Él lo sabía... y su delator , Tom Ryddle , también. Pero lo hizo. Lo acusó aunque fuese exactamente lo contrario lo que de verdad había sucedido. Hagrid tuvo su varita y sus sueños rotos en mil pedazos. Pero... de ahí a asesinar a una familia entera... es que una noche sombría Hagrid recibió la visita de un encapuchado de barba espesa, que lo invitó “a unas pocas copas , sin compromiso” hasta embriagarlo , dejándolo vulnerable a todo.

Su intención no era matar a la familia entera , pero así los pescó... y tuvo que realizar un trabajo limpio. Y lo hubiese sido si no fuese por Frank Byrce. El fue el único sobreviviente que le vio el rostro aquella noche.

Pero ¿De verdad había sido controlado por ese mago tenebroso? ¿Qué tenía ese sujeto contra los Ryddle , y por qué lo utilizó precisamente a él? ¿No había el alcohol solamente acrecentado un sentimiento de impotencia y odio que se anidó en Hagrid por la injusticia que Tom había permitido que sucediera?

Cuando salió a la luz el caso de Hagrid , Ron , Hermione y Harry no se sulfuraron en demasía... Todos pensaban que Voldemort se lo merecía... pero esa no era la interpretación de la mayoría.

Al parecer , ese ataque fue el que generó la mayor ira que Tom haya sentido jamás , y desde entonces , hizo que se dedicara a las Artes Oscuras con más empeño que nunca. Con Hagrid , tenía una especial actitud despectiva , porque , encima de tener raíces muggles , era un semigigante , cosa que el consideraba una anormalidad repugnante. Y no podía dejar pasar el blanco un hecho cómo ese. Jamás.

O sea , los que juzgaron y condenaron a Hagrid interpretaron cómo que la raíz del odio de Voldemort estaba en ese hecho sucedido hace 52 años... en síntesis: Culparon a Hagrid de que ese chico dedicado y responsable se haya transformado en una criatura tan perversa.

Sin embargo , la pena de Hagrid correspondió a sólo unos años... lo suficiente para llevarlo a la demencia más absoluta. Lo suficiente para resumir su mente en un solo recuerdo horrendo de una luz verde cubriendo una lujosa habitación , con los gritos despavoridos de todos los Ryddle de fondo...

Y así ocurrió el desenlace. Más allá de las penurias , la vida de Hagrid no fue corta ni mucho menos... pero pudo haber tenido un final mejor. Pudo haber tenido el final que se merecía.

Harry , tembloroso y sin energías , escuchó unos pasos sigilosos que lo sacaron de su ensimismamiento. No se inmutó , aunque sabía que bien podía ser Dudley tratando de picar algo de la heladera a escondidas , sin importarse con el riesgo.

Dudley era la última persona que deseaba que lo viese llorar , asi que se levantó pesadamente para asegurarse de que la puerta de su habitación estuviese trancada. Al volverse , notó que Hedwig parecía algo alterada. Voló hacía el y comenzó a picotearlo como si le estuviese pidiendo algo. Harry no entendió. Ya la había alimentado y agradecido. ¿Qué quería?

Hasta que notó , por debajo del sobre de Hermione . otro sobre algo más grande , con la dirección escrita en un verde esmeralda brillante. Lo tomó y miró el remitente. Era de Hogwarts.

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